La regularización del IRPF
▶️La regularización del IRPF es un ajuste obligatorio que realiza la empresa en la última nómina del año (o en nóminas anteriores) para que las retenciones practicadas al trabajador durante el año se correspondan con el impuesto real que le toca pagar según su salario anual total y sus circunstancias personales comunicadas con el modelo 145 (hijos a cargo, discapacidad, etc).
El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es un impuesto progresivo, lo que significa que el porcentaje que se paga aumenta a medida que se ganan más ingresos.
Objetivo:
El propósito de la regularización es asegurar que, al final del año fiscal, la cantidad total retenida al empleado sea lo más cercana posible a su obligación tributaria final. Esto evita que el trabajador tenga que pagar una gran cantidad adicional o que la Agencia Tributaria tenga que devolverle una suma elevada al hacer la declaración de la renta.
MOTIVOS DE VARIACIÓN:
El cálculo inicial de la retención de IRPF se hace a principios de año basándose en una previsión salarial. A lo largo del año, pueden surgir variaciones que alteren esta previsión, como las retribuciones variables tipo atención continuada, la firma de distintos nombramientos a lo largo del año con distinta duración, la comunicación de cambios de situaciones personales del trabajador con el modelo 145, etc.
El trabajador puede voluntariamente autorizar que le apliquen un porcentaje superior al que calcule el programa de hacienda. Esto hace que las variaciones aplicada por la empresa sean menores a las que haría sin esa autorización del empleado
En resumen, la regularización es un proceso técnico necesario para cumplir con la legalidad fiscal y asegurar que la empresa actúa ajustando las retenciones a la realidad económica del empleado.